jueves, 25 de abril de 2013

Jorge Sagrera presentará "Gloria Dixit, su película", en la Feria del Libro 2013.







La presentación se llevará a cabo el martes 30 de abril y el miércoles 1 de mayo, a las 20.00 y a las 14.00 respectivamente, en los stands 116 y 118 del Pabellón Azul de La Rural.

Comentario contratapa
Originalidad y respeto por sus personajes
son dos caminos que transita
Jorge Sagrera en su literatura.
Por un lado, hay una búsqueda expresiva
siempre renovada. Por el otro, hay
un dar vida primero a sus creaciones
para soltarlas de la mano en el momento
preciso, como un padre al hijo
cuando lo sabe listo para la vida. Ya
lo vimos en su obra anterior: los inolvidables
Andrés Berazategui y el
doctor Salvatierra en Los corderos
imperfectos, Juanjo Arenz en El Talón
de Esaú o Domínguez en “Templo bar”.

Su nueva creación, Gloria Dixit,
nació como folletín, por Internet
—original encuentro de tradición y
novedad—, y nació tan viva que hasta
tiene su propio blog, su música preferida,
sus mínimos gestos reveladores:
las eternas medias caídas, el gusto
por las aceitunas negras, sus torpes
poemas de infancia.

Refiriéndose a los artistas, Orhan
Pamuk le hace decir a uno de sus personajes
en Me llamo Rojo:
“El Día del Juicio se les pedirá a los
que han creado esos ídolos que les insuflen
vida […]. Pero como serán incapaces
de darle vida a nada serán castigados…”
Aun cierta esta advertencia, no creo
que Jorge Sagrera deba preocuparse.
Marta San Martín
 



lunes, 8 de abril de 2013

Bases para la XI edición concurso literario Escritor Alfredo Cossi



 En la Foto: Joyce Carol Oates.

XI edición concurso literario Escritor Alfredo Cossi  



La Sociedad Argentina de Escritores, filial 57, Baradero-San Pedro (Prov. Bs. As.), organiza la Décima primera Edición del concurso literario Escritor Alfredo Cossi, para cuento y poesía, que se regirán por las siguientes bases:



1. Podrán participar en este concurso autores que residan en el territorio nacional con una única obra original e inédita (incluso no publicada en Internet), escrita en castellano, de tema libre, que no haya sido premiada anteriormente en ningún otro certamen. Tampoco podrán participar aquellas personas que hayan obtenido, en este concurso, el primer premio en las últimas cinco ediciones.


Se establecen dos categorías por género.

Categoría A, hasta 18 años (a la fecha 26 de agosto)

Categoría B, para mayores de 18 años.


2. Las obras ser presentarán por triplicado. Serán escritas por un solo lado del papel, a máquina o por ordenador, en cuyo caso el formato será tipo DIN A4, en letra Times New Roman, cuerpo 12, interlineado 1.5; las copias estarán debidamente abrochadas.

Extensión de las obras: Cuento: hasta cinco (5) carillas. Poesía, técnica libre, máximo sesenta (60) versos.


3. El plazo de presentación de las obras se extenderá hasta el  30 de septiembre de 2013  (se tomará como válida la fecha del matasellos del correo). La entrega de premios se realizará a fines de noviembre del corriente.

4. Los originales serán firmados con seudónimo, adjuntando en un sobre cerrado (plica) el nombre completo del autor, su DNI, números de teléfono, dirección completa y dirección de correo electrónico. En el anverso del sobre constará el título de la obra, género, categoría y seudónimo.

5. El jurado procederá a la apertura de las plicas una vez realizado el fallo del concurso.

6. Los originales deberán ser enviados a:



Décima primera edición concurso literario Escritor Alfredo Cossi
Biblioteca Fray Luis de Bolaños

Rodríguez 205

2942 – Baradero


7. Se otorgarán los siguientes premios por género y categoría:



Categoría A – Menores de 18 (cuento y poesía):

Primer premio: Placa grabada y diploma.

Segundo y Tercer premio: Diplomas.


Categoría B (cuento y poesía):

Primer premio: Placa grabada.

Segundo y Tercer premio: Diplomas.


8. El jurado estará conformado por escritores, miembros de la comisión directiva de la S.A.D.E., Regional 57.



9. Los integrantes de la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores de Baradero-San Pedro, se han autoexcluido de participar en este concurso.


10. La presentación al concurso implica la aceptación de estas bases.

11. La resolución de todas las cuestiones que puedan surgir o plantearse sobre este concurso son de exclusiva competencia de la entidad organizadora. Los trabajos no seleccionados no serán devueltos y, para tranquilidad de los participantes, los mismos se destruirán.

Estas bases pueden consultarse en:
http://escritoressadebaradero.blogspot.com/

domingo, 16 de diciembre de 2012

Saludo para las fiestas de la SADE Baradero-San Pedro



Que nuestros escritos y nuestras lecturas alivien y nos alivien.



Es el deseo para estas fiestas de la SADE, filial 57, Baradero-San Pedro.









ORACIÓN POR MARILYN MONROE


Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...

Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
                                                                se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
                                                                       ¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
           porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
           la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.

Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
            ¡contesta Tú al teléfono!




Poeta Ernesto Cardenal.





lunes, 10 de diciembre de 2012

Gaetano obtuvo una mención en el concurso organizado por la SADE Filial Zárate.



José Luis Gaetano, socio de SADE filial 57, Baradero-San Pedro, obtuvo una mención en el concurso organizado por la Sociedad Argentina De Escritores Filial Zárate.

El jurado conformado por Erica Bendrich, Nélida Berenguer y Elisa Rossi, premiaron la poesía de Gaetano titulada “Adagio y rieles”.

La entrega de los premios se realizará el domingo 16 de diciembre, a las 19,30 hs., en el Club Argentino, sito en calle 19 de marzo N° 355, de la ciudad de Zárate, Pcia. de Bs. As. 







Adagio y rieles


De un cruel agosto en tarde helada
Muriendo el sol sobre el poniente
Vieron mis ojos de niño entonces
El rudo monstruo gladiador ciego

Quietas las ruedas en tensa calma
Las portezuelas el viento enfrentan
Viejos vagones mueven misterios
Secreto arrancan del pensamiento

Rostros dispares de humanidades
Que se entrelazan bebiendo el tiempo
Tal vez la noche conduzca errantes
Quizás regresen con el silencio

Duende en penumbras las paralelas
Firmes soportan el fiero embate
Tiñe el acero la luz de luna
Forja su espectro con la partida

Y el solitario vence distancias
Campos devora en férreo intento
Y yo presiento en este instante
Que la alborada lo hallará muerto.


sábado, 17 de noviembre de 2012

Tanatopraxia, de Félix Andreu (1° Premio Cuento)

No aprendí mi oficio en las universidades ni en salas de estudio; sin embargo creo ser el mejor que hay por aquí. Realizo un trabajo que exige cierto nivel de preparación, exactitud y estabilidad emocional. Además, claro, de una dosis de buen gusto. Soy lo que llaman tanatopráctico. Mi arte es conocido en la actualidad con el presuntuoso nombre de tanatoestética. Sin embargo cuando comencé en mi pueblo yo era, simplemente, el que maquillaba a los muertos para los velorios.

Me inicié en esto un poco por casualidad, o por urgencias, o porque el destino me hizo el favor de venir a mí, en lugar de obligarme a buscarlo. Trabajaba en la casa mortuoria de Manfredoni gracias a mi tío, que era amigo del dueño, y me consiguió empleo cuando yo era un adolescente de diecisiete años no muy agraciado y atormentado por las hormonas de la pubertad. Empecé haciendo cualquier cosa y terminé especializándome en aquello que nadie quería hacer: resultó que una viuda con mucha plata y muy compungida no quiso ver a su marido muerto con las secuelas de un disparo en el pómulo derecho, producto de un ajuste de cuentas por deudas impagas. Y nadie en la casa velatoria había tocado jamás un muerto como no fuera para cubrirlo con la mortaja; velarlos era una cosa; maquillarlos, asunto de mujeres en el mejor de los casos, o de necrófilos pervertidos en el peor. No obstante eso, había que tener en cuenta las penas y los billetes de aquella viudita. Me ofrecí de puro voluntarioso y así encontré mi vocación. Claro que hoy no llamaría trabajo a lo que le hice a ese tipo. Con una lija fina y unos polvos de mi madre logré que la herida de bala pareciese un grano o la reminiscencia de un lunar, y gracias a la insistencia de mis manos dibujé en su cara una triste mueca que intentaba pasar por sonrisa. El caso es que la mujer quedó contenta y yo gané un espacio de intimidad con todos los cadáveres que a partir de allí desfilaron por Sepelios Manfredoni.

Con el tiempo me fui perfeccionando. Conseguí libros que leí, compré instrumental y maquillajes, me inicié en el tema de los fluidos después de una entrevista casual en el transcurso de un viaje a Europa, y llegué a saber en muy poco tiempo, mucho más que un iniciado. Me puse metas personales; probé técnicas nuevas, experimentaba cada vez que podía… Por ejemplo, cuando murió el loco del pueblo, lo retiré de la morgue con la autorización del intendente, el comisario y el juez, y después de unas horas de trabajo en mi laboratorio lo tuve sentado en un sillón del living de mi casa un par de semanas, más lozano, sonriente y cómodo que en los bancos de plaza donde dormía cuando estaba vivo.

Así mi erudición fue superando límites como un árbol que rompe una maceta o levanta con la fuerza de sus raíces las baldosas de una vereda. Sé que soy un referente; con los años me he ido transformando en la fuente de consulta de todas las funerarias de la zona. He ganado dinero, ya que no hago favores a nadie porque mi trabajo es un modo de vida para mí, aunque se trate de decorar la muerte. No me casé nunca ni he tenido hijos; no he amado a nadie de verdad, más que a los muertos. Se podría decir que me posee una sana necrofilia.

Se sabe que no es tema de conversación el fin, ni ocasión para una entrega de medallas, salvo en tiempos de guerra. No espero nada de los vivientes más que su dinero. He visto que cruzan de vereda para no saludarme, y casi nunca soy invitado a sus reuniones. Puedo entenderlo: me identifican con la muerte, de tanto verme sentado junto a ella.
Sí he recibido, una vez, el curioso gesto de gratitud de un difunto. Estoy hablando de Romualdo Gaitán, un cantor de tangos de la década del sesenta que hizo furor en nuestro pueblo y la zona, y que hubiera llegado a ser un referente a nivel nacional, de no ser por un cáncer esofágico fulminante que lo arrebató de los escenarios cuando estaba por cumplir los cuarenta. Hasta ese momento desgraciado, la gente se agolpaba en las puertas de los boliches para oírlo cantar. Era una especie de Agustín Magaldi regional, con una voz aflautada, varonil sin embargo, con veleidades de tenor liviano, al estilo de los cantores del veinte o del treinta; y una pinta de guapo que levantaba una profusa cantidad de suspiros todas las noches en las milongas.

Cuando me lo trajeron se me cerró la garganta. Lo había visto actuar en el boliche De La Rosa (me gusta ir de noche a esos lugares donde nadie mira más que sus penas) y me costó reconocerlo. Tenía los pómulos de un color verde musgo, producto de un extraño sarcoma, y manchas en las encías, el torso y las axilas. Era un muerto, simplemente. Nada que ver con el personaje carismático y seductor que hipnotizaba con su voz en las vigilias de mi pueblo. Me dio lástima; me compadecí de él, y casi sin pensarlo, tomé como desafío personal el hecho de presentarlo por última vez en todo su esplendor, antes de que se lo tragara la tierra para siempre. Pedí que nos dejaran a solas en la intimidad de mi laboratorio, a los dos, esa tarde lluviosa y asfixiante de Enero. Como primera medida, me dispuse a trabajar para frenar el proceso de descomposición. Nadie iba a pagarme un plus por embalsamar el cuerpo, y sin embargo yo tenía decidido que Gaitán iba a despedirse de su público con la frente alta. Así que comencé por drenar el cuerpo y limpiarlo mediante lavados capilares, para luego inyectar los fluidos arteriales que impiden la corrupción y posibilitan la fijación de las vísceras. Después procedí a maquillarlo como a mí me gusta, con tiempo, con amor, con paciencia de artesano, cubriendo, disimulando o quitando, como una némesis de la muerte, las marcas de la enfermedad y la agonía. Me pareció ver, y no era la primera vez que me pasaba, una leve sonrisa en el difunto.

No sé cuánto tiempo transcurrió, pero para cuando terminé, el sol había dejado de pelear con las nubes y la lluvia. Era noche cerrada; calurosa, húmeda, tropical. Gaitán tenía entonces una plácida expresión de paz de la que recuerdo haberme enorgullecido; tan distinta a la mueca bizarra y exánime con la que me lo habían traído. Lo vestí con una bata de raso negra que le había pertenecido y con la que solía salir al escenario en ocasiones. Me sequé la frente con un pañuelo y caminé despacio hacia la kitchenette que tengo en el laboratorio, para tomar una gaseosa. Abrí la heladera, y casi al mismo tiempo escuché un ruido seco, como de algo que se caía. Volví a la sala principal y lo vi. Romualdo Gaitán estaba parado, muerto, pero de pie, mirándome con ojos de gratitud. No pudo hablar (su voz hubiera sonado de ultratumba), pero sí cantar acompañado por una orquesta celestial como no he vuelto a oír otra. Interpretó un solo tango, Griseta, que siempre había sido mi favorito porque habla, cómo no, de una mujer que muere:

Francesita,
que trajiste, pizpireta,
sentimental y coqueta
la poesía del quartier,
¿quién diría
que tu poema de griseta
sólo una estrofa tendría:
la silenciosa agonía
de Margarita Gauthier?


Lo hizo de manera extraordinaria, combinando la frescura de un timbre joven con la experiencia y el aplomo de quien lo ha visto todo. Cuando terminó de tronar el último acorde entonces sí, se desplomó para siempre, tratando de que no se le corriera el maquillaje, y ya no volvió a levantarse.

martes, 13 de noviembre de 2012

18-J, de Raquel Fernández (3° Premio Poesía)


18-J


"¿Se entiende?
¿Estaba claro?
¿No era un poco demás para la época?
¿Las uñas azuladas?
Hay Cadáveres."
Néstor Perlongher





Alguien como yo

podría decirte:

“Estos cadáveres no son míos.

Yo enhebro pájaros en un hilo de palabras

para decirle amor

al hombre de ojos claros.

Yo escucho un disco de John Lennon

(“…
imagine all the people…”)

pero no tengo tiempo

para detenerme en los escombros.”




Del otro lado del humo que no cesa

alguien

(otro alguien que transcurre en estos cadáveres)

hace un nudo en la memoria:

“Poncio Pilatos

dame la suerte

de poder vivir/sobrevivir

comulgando

con esta silla desnuda,

con este lugar en la mesa que nadie ocupa.”



Pero no.

No se puede vivir/sobrevivir

cuando los ojos

son una botella muda

arrojada al mar de la indolencia,

una botella que gira

sobre los restos de ese último beso

dado casi como al descuido:

“Chau, mamá,

no te digo que no vuelvo,

porque alguien

(otro alguien que no sabe de la humedad de los gestos)

decidió que basta para mí,

y yo no me escondí, mamá,

porque no sabía

que estaba jugando con el Diablo.”



La sangre está seca.

La culpa está seca.

Y las manos

se lavan, se lavan y se lavan.

“Estos cadáveres no son míos.

Estos cadáveres no son la gente

que yo quiero imaginar.

Bastante tengo con los codazos en el subte

y con las hormigas que devoran mis rosales
.”



Alguien como yo podría decirte:

“No tengo una silla desnuda.

No tengo un hueco en mi mesa.

Yo enhebro pájaros y escucho

un disco de John Lennon.

Pero llevo a estos cadáveres atragantados,

llevo atragantado

este bocado poco feliz,

este pedazo de carne rota.”




La sangre está seca.

La culpa está seca.

Y ellos

(pobrecitos,

pobrecitos cadáveres nuestros)

con las muertes abiertas.


RAQUEL FERNÁNDEZ, 3° premio Poesía, concurso Alfredo Cossi 2012, 10 edición, SADE 57 BAradero – San Pedro. http://raquelgracielafernandez.blogspot.com.ar/2012/10/18-j.html

lunes, 5 de noviembre de 2012

Se entregaron los premios del concurso literario Alfredo Cossi


El sábado 3 de noviembre se llevó a cabo la ceremonia de entrega de los premios del certamen literario, “Escritor Alfredo Cossi”, organizado por nuestra institución.


Todo se desarrolló en el marco de los 140 años de fundación de la Biblioteca Popular Fray Luis Bolaños y con motivo de celebrar la décima edición consecutiva del certamen.

La apertura del acto estuvo a cargo de la Agrupación Coral Baradero, dirigida por Jorge Romero.






A continuación, con la presencia de Paulina Cossi, hija de Alfredo, del Secretario de Cultura, Diego Gallardo y del Director del Cultura, Jorge Romero, se procedió al descubrimiento de la placa recordatoria a Alfredo Cossi, escritor baraderense, en cuyo honor se realiza el concurso.






Finalmente se procedió a la entrega de premios y lectura de los trabajos.




Félix Andreu; Toni Moreira, en representación de Aníbal Arona; Patricia Yohai y Dora González.